Y mi vida de repente es un laberinto, cada pasillo supone que avisora una salida sin embrago me descubro de nuevo perdida.
En la eternidad de los dias voy y vengo, veo rostros que supongo me ayudaran, pero se pierden junto conmigo, toman otro pasillo y otra vez a caminar.
Duermo por las noches tapada por el rocio que deja la soledad marchita dentro de estos muros, no escurren sangre ni lagrimas, solo desilusion.
Y día a día mi piel se reseca con el sol, se desgasta mi ser y supuran las ampollas en mis pies.
Camino sola, ni siquiera encuentro el centro, quizas ahi aunque sea tenga un poco de resguardo.
De umbral en umbral pierdo los dias, intentando que algo me lleve a la salida.
Mis ropas se desgarran con el paso del tiempo, la inmundicia que emanan destroza toda mi alegria, me marcan dias perdidos en el medio de la nada, horas invertidas simplemente en rostros que no se si son espejismos o solo el deseo de que alguien me hiciera compañia.
Me gustaria fugarme de este lugar, donde sola me he escondido, pero nadie viene a mi real rescate, sigo aqui en el medio del hielo del desatino.
En el desafio mas cruento se esconde la simplicidad de un sueño que se ha vuelto pesadilla para mi desconcierto. Y mientras se mueren las horas tras este tenebroso lugar me desgana de dolor de la soledad.
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