Los petalos de mis flores se marchitan en el cuarto oscuro donde me encierro, nada llega a tocar la luz del sol porque decidi con mucho dolor ocultar todos sus rayos, y mientras se deshojan las hermosas rosas que una vez tuvieron luz propia yo me deshojo cono ellas.
La sutileza de sus petalos hoy son espinas en mi alma, sabiendo que se clavan una a una con los malditos recuerdos del pasado.
De vez en cuando abro la ventana y entra el aire fresco de la noche, el que me envuelve y me abraza y comparte con sus estrellas fugaces mi desolacion.
En algun lugar tu cuerpo se encuentra con el de otra, y en ese mismo instante la angustia como rayo fugaz me enrieda el cuerpo y me desarma.
Aqui en mi carcel me oxido, igual que aquellas hermosas flores de la primavera pasada, aqui todo es otoño, todo es frio, todo es tristeza.
Aqui donde las lagrimas no corren porque el resto de mi mundo llora por mi, veo esta estacion morir y descascararse junto a mi.
Despues de tanto años de sonrisas, hoy sin resguardo me atengo a retenerme del amor, porque la dicha se ha fugado de mi corazon.
Y en esta primavera que simula otoño, te espero con un ramo de rosas que no son mas esplendorosas, quizas alguna vez recuerdes que en este recoveco me encuentro y el aire retorne el tiempo que me ha carcomido por dentro.
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