dos de cada cinco minutos se desgastan en el solo y desabrido mundo de aquella mujer, tan bonita y brillante era, hoy simplemente es alguien quien ella misma no reconoce.
Vivía su vida luchando por sus ideales, por sus valores, por el amor, y en uno de esos tantos laberintos que atravesó durante su vida por primera vez se perdió el rastro.
Los angeles de vez en cuando la miran y siente nuevamente vida dentro suyo, pero vuelve a mirar los muros que la acechan y su fulgor se apaga cual vela en el viento.
Detrás de aquellas paredes llenas de musgo, tierra y dolor, se esconde su angustia inconclusa, aquella que no la libera hace meses.
Y por alguna razon, ha decidido morir perdida, ya no busca rescates, ya no busca poesía, ya no encuentra consuelo, ya no sabe resquebrajar las paredes que viven a su alrededor.
Cada ángel recibe sus alas, pero los ángeles no siempre encuentran la forma de volar de su interior, quizás alguien se acerque y le retorne el calor a su alma, y así pueda encontrarse otra vez. Y allí, en ese instante, sus alas sanarán y las desplegará olvidando el tormentoso lugar donde alguna vez yació.
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