La vida se repite como un circulo vicioso donde el desconsuelo de tropezar una y otra vez con la misma piedra se transforma casi aburrido.
En esta montaña rusa donde confiar se hace casi imposible, apuesto nuevamente a quedar herida una y otra vez sin amparo.
Detrás de la imagen fuerte que brinda mi carácter, se encuentra un ser de cristal que siempre muestro a gente que encuentra divertido destrozarlo. Y en el agotamiento diario de tener que decidir cambiar mi parte mas noble y mas dulce se desintegra mi propia alma.
La sinceridad es un don y un castigo que reina en mi cuerpo desde aquel momento en que decidí no fallarme a mi misma. Descubrí sin mas los rastros de devastación más dolorosos de la gente.
Y aun sigo apostando y sigo en bancarrota, en mi corázon que aún palpita en desentendimiento de la realidad yace sin mas el desconsuelo intrinseco de la desolación intensa.
¿Destruir será la salida?
En un mundo donde aplastar al otro significa sobrevivir decidí jugar de una manera más osada, en riesgo esta mi parte más dulce, la inmoralidad de la gente me ha dejado postrada en un dolor punzante.
Y en mi mundo útopico sé que alguien dará consuelo a este desentendimiento de caminar sin mirar a quien se ha pasado por encima, pero cada día amanezco abofeteada por una nueva mano. ¿Será redituable vivir de esa manera?
Dormir en paz conmigo misma creo que aún vale más en mi caminar, solventar gente herida por mis palmas sería algo que simplemente no podría soportar.
Quizás deba adaptarme y simplemente enfriar mi corazón, quizás deba dejar de soportar cachetazos sin ton ni son, quizas no debería seguir soñando, quizás simplemente debería seguir luchando.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
no hay que dejar de soñar... pero tampoco podemos pretender que la vida sea sueño. en una cancion de una banda que no conoce mucha gente, dice que si la vida es sueño no se puede crecer, yo les creo :P
un guto leerla! me voy a pasar seguido
Publicar un comentario