sábado, 22 de septiembre de 2007

Una primavera que parece otoño

Los petalos de mis flores se marchitan en el cuarto oscuro donde me encierro, nada llega a tocar la luz del sol porque decidi con mucho dolor ocultar todos sus rayos, y mientras se deshojan las hermosas rosas que una vez tuvieron luz propia yo me deshojo cono ellas.
La sutileza de sus petalos hoy son espinas en mi alma, sabiendo que se clavan una a una con los malditos recuerdos del pasado.
De vez en cuando abro la ventana y entra el aire fresco de la noche, el que me envuelve y me abraza y comparte con sus estrellas fugaces mi desolacion.
En algun lugar tu cuerpo se encuentra con el de otra, y en ese mismo instante la angustia como rayo fugaz me enrieda el cuerpo y me desarma.
Aqui en mi carcel me oxido, igual que aquellas hermosas flores de la primavera pasada, aqui todo es otoño, todo es frio, todo es tristeza.
Aqui donde las lagrimas no corren porque el resto de mi mundo llora por mi, veo esta estacion morir y descascararse junto a mi.
Despues de tanto años de sonrisas, hoy sin resguardo me atengo a retenerme del amor, porque la dicha se ha fugado de mi corazon.
Y en esta primavera que simula otoño, te espero con un ramo de rosas que no son mas esplendorosas, quizas alguna vez recuerdes que en este recoveco me encuentro y el aire retorne el tiempo que me ha carcomido por dentro.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Una vez mas, caigo

Detras de esa fachada hermosa que he pintado, cuidado y transformado yacen paredes llenas de humedad, que se derrumban poco a poco con tan solo tocarlas.
En algun lugar, escondí con cuidado mi verdadero hogar, lo tapie con hermosas fotos, me olvide que por taparlo, no deja de ser lo que es.
Y con la lluvia poco a poco se descascara, se derrumba y junto con ella, yo me descascaro y derrumbo.
En esta noche fria en mi morada, degusto la vulnerabilidad de no tener paredes solidas donde refugiarme.
Pronto vendrá una tormenta y ya no tendré resguardo. He decidido por ello huir de aquí, vagando por las calles sombrías de esta cuidad envenenada.
Recorro, degustando paso a paso la agonia de este cielo sin estrellas, saboreo cada instante de insatisfaccion.
Nuevamente me encuentro frente a una calle sin salida, pero esta vez no retrocederé, he decidido simplemente morir aqui.